CID: Cuba Independiente y Democratica

Nuestra Historia

21 de Octubre de 1980

DECLARACION DE CARACAS

En Octubre de 1980 se fundó el CID en Venezuela con el apoyo del gobierno de ese país y de sus dos grandes partidos políticos: Acción Democrática y Copei. Al final del congreso al que asistieron cientos de cubanos y venezolanos, se hizo pública esta declaración de principios.


DECLARACION DE CARACAS


SU CONCIENCIA POLITICA


A los pueblos del mundo, al pueblo de Cuba:

Cuba Independiente y Democrática (CID) se ha constituído para luchar por el establecimiento en nuestra patria de una sociedad consagrada a la libertad y la dignidad humana, totalmente democrática y soberana, socialmente equilibrada y justa. Inspirados en el patriótico ejemplo de los forjadores de nuestra nacionalidad, defendemos el derecho inalienable de Cuba a conquistar para siempre su soberanía e independencia.


Nuestro objetivo inmediato hacia la consecución de ese ideal es acelerar el derrumbe de la autocracia totalitaria implantada en Cuba, desprestigiada y en quiebra, como consecuencia de su incapacidad, su entreguismo y sus crímenes.


Nuestro pueblo sabe que el proceso de libertad y justicia social iniciado al principio de la revolución ha sido truncado y deformado por la tiranía brutal. Al convertir la isla en una dependencia colonial de la Unión Soviética, Fidel Castro frustró el nacimiento de la sociedad humanista, democrática y justa que la revolución había prometido.


En su lugar se creó el monstruo económico-político de la autocracia castrocomunista, que reúne en sí todas las instancias del poder y es manejada servilmente por un lacayo del los intereses colonialistas de la Unión Soviética.


Como resultado de su estoica y permanente resistencia, el pueblo de Cuba recibe hoy el respaldo de un creciente movimiento de solidaridad mundial. La verdad finalmente ha surgido a la luz.


La resistencia activa y pasiva del pueblo cubano está presente en la fábrica, en el taller, en la escuela, en el transporte, en el campo, en todas partes, agravando cada día más el caos y la bancarrota del sistema imperante.


Ante el gigantesco fracaso económico, ante el descontento de un pueblo hambreado y ultrajado, ante la desintegración de la familia, ante la falta de vivienda, ante todos los problemas creados por su propia existencia, la tiranía no ofrece más solución que aumentar la represión. El desenlace final es inevitable. Lentamente, paso a paso, la dictadura marcha hacia el abismo.


Los factores que decidirán el empujón final están dentro de Cuba. Los cubanos del destierro se movilizan para apoyar resueltamente estas fuerzas internas, decididos a impedir la repetición en nuestro suelo de las tragedias de Hungría y Checoeslovaquia.


Cuba Independiente y Democrática aspira a ser el instrumento de lucha de un pueblo, generoso y valiente, que se niega a vivir de rodillas y se apresta para la gran batalla por sus derechos y por la independencia de la patria.


La plataforma ideológica-programática de Cuba Independiente y Democrática comprende cinco puntos básicos:


Primero: Independencia Nacional

Cuba estableció su derecho a ser dueña de su propio destino en la manigua redentora hace más de un siglo. Castro ha convertido a Cuba en colonia de la Unión Soviética y utiliza al ejército cubano como tropa mercenaria del imperialismo comunista. Nos negamos a ser vasallos de ninguna potencia extranjera. Queremos ser y seremos un pueblo libre y una nación Independiente y verdaderamente soberana.


Segundo: Democracia Política

Luchamos por una democracia basada en el pluralismo ideológico, en la vigencia de las libertades públicas, en el respeto a la vida y a la dignidad de la persona humana. El régimen provisional que nazca de la acción libertadora tendrá como función histórica esencial, instituir la democracia en el país a través de una Asamblea Constituyente libremente elegida por el pueblo. Al desaparecer la tiranía castrista no permitiremos una nueva usurpación del poder.


Tercero: Democracia Económica

La economía cubana estará basada en el pluralismo empresarial. La libre empresa tendrá garantías para su normal desenvolvimiento. El Estado cubano estimulará también el desarrollo de empresas cooperativas y mixtas y de cualquier otra modalidad que fomente el progreso de la economía nacional y un orden socio-económico justo.

Se reconocerá el derecho del campesino a la propiedad de la tierra que cultiva.

Al término de la tiranía se pondrá en ejecución un plan económico de emergencia para enfrentar el caos y el hambre causados por el manejo ineficaz de los recursos del país.

Se establecerá como premisa que el interés de la nación prevalezca sobre los intereses particulares.


Cuarto: Justicia Social

Aspiramos a una sociedad cimentada en principios de equidad, justicia y convivencia nacional; sin castas privilegiadas ni grupos marginados; sin discriminación por motivos de raza, ideología, sexo, religión o edad. Una sociedad que consagre a los ciudadanos el derecho al trabajo, al pan, a la asistencia médica, a la seguridad social y a la enseñanza libre y democrática al alcance de todos.

Queremos una clase trabajadora formada por hombres y mujeres libres, organizada en un sólido movimiento sindical para la defensa de sus intereses.

Queremos un campesinado que ocupe en la sociedad el lugar que justamente le corresponde y pueda disponer libremente del producto de su esfuerzo.

Queremos un pueblo sin hambre, sin odio y sin terror.


Quinto: Integración Latinoamericana

La nación cubana es parte de la América de Bolívar, San Martín, Juárez y Martí. Las mismas raíces históricas, culturales, políticas, geográficas y étnicas nos hermanan con los demás pueblos mestizos que forman la gran patria latinoamericana. Cuba debe afirmar los valores de su propia identidad nacional en la búsqueda de una verdadera integración cultural, política y económica de Latinoamérica y bregar solidariamente con estos países hermanos por el triunfo de un mejor destino común.

Estos son fundamentos que nos inspiran en la lucha por una Cuba independiente y democrática.


De los pueblos de América y las democracias occidentales esperamos solidaridad activa para el restablecimiento de la Libertad en nuestra Patria.

La lucha en la que estamos empeñados por una Cuba independiente y democrática es la continuación de un proceso histórico. Somos depositarios de la tradición histórica de Céspedes, Agramonte, de Máximo Gómez, de Martí y Maceo, de Guiteras, Frank País, José Antonio Echeverría, Porfirio Ramírez y Pedro Luis Boitel.

Somos solidarios con todos los mártires de este largo proceso. Somos solidarios con nuestros presos políticos y con todo un pueblo víctima de la opresión.

Trabajadores y campesinos, intelectuales y estudiantes; juventud cubana, soldados y oficiales de las Fuerzas Armadas de Cuba, hombre y mujeres de nuestro pueblo.


Compatriotas:

En esta irrenunciable lucha, invocando el favor de Dios, recabamos la participación decidida de todos los cubanos.

El camino a seguir esta abonado por la sangre y el sacrificio de miles de cubanos que han sabido desafiar la fuerza bruta del opresor, estableciendo nuestro derecho a vivir en libertad.

La lucha viene de lejos. Desde La Damajagua, Yara, Bayamo, desde Maceo y sus mambises en Baraguá, hasta los presos plantados en las cárceles castristas.

Con paciencia martiana, sin premuras suicidas, pero sin perder un día, nuestra voluntad de pueblo decidido a ser libre triunfará.

El final es inevitable. El pueblo subyugado romperá nuevamente las cadenas al grito de ¡Libertad, libertad, libertad!

Es la hora de marchar hacia la victoria. La hora del desafío y el sacrificio. La hora de los hombres de bien.

El deber está claro. La libertad depende de nosotros. Al final de la larga noche comunista, la patria tendrá su aurora, y nuestros muertos se levantaran de sus tumbas para vivir en el rescate de la libertad y la dignidad de todo un pueblo.

Adelante cubanos

¡Viva Cuba, independiente y Democrática!

Por Cuba Independiente y Democrática (CID)

Huber Matos Benítez

Secretario General

Caracas, 21 de Octubre de 1980